viernes, 16 de junio de 2017

POEMAS ADAPTADOS

Si puede del tormento guarecerse                        Mi poema

Si puede del tormento guarecerse                       Si Dios quiso destinarla a caer
mi vida y de los ásperos engaños,                       en unas manos cariñosas,
por virtud vea de futuros años                              y que así pueda desenvolver
vuestros ojos, señora, oscurecerse,                    su rostro, como mariposas,

y el cabello de oro plata hacerse,                        vuestras dos manos por las mías
y guirnaldas dejar y verdes paños,                    rozarse y disolverse pues,
y ajarse el gesto aquel, que de los daños           ese suave pelo ya sería
hace cobarde el corazón dolerse.                      lo que contemplaría después.

Amor me dará entonces la osadía                    Si amor le daré a mi vida
con que pueda las penas descubriros               para que sepa distribuirlo,
que sufro en todo año y hora y día;                  sus lágrimas serán bebidas;

y si es no tiempo ya de conseguiros,                 y si no es capaz de vivirlo

al menos logrará la pena mía                          en el oasis de aquella ida
algún alivio de tardíos suspiros.                        mi latido y el suyo sentirlo.
(Versión de Jesús Valderrama, 3ºB)


De aquella maravilla alta y distinta        MI POEMA           


De aquella maravilla alta y distinta                 El viento se llevó ese aroma
que el siglo vio, y estar en él no quiso,          que me cautivaba el corazón,
y luego dio regreso al paraíso                       desde las torres más altas de Roma
corona al fin de la estrellada quinta,             podía ver la verdadera traición.

Amor, soltándole a mi lengua cinta,             Márchate, escuchó tu corazón
quiere que al que no vio dé fiel aviso,         que este infiel a otra ha enamorado,
y luego en vano pone en compromiso        esa voz de llanto y emoción
tiempo, papel, ingenio, pluma y tinta.          que oscureció lo iluminado
Jamás a tanto bien se alza la rima:               Pude notar el paso de mi vida
yo lo conozco, y a probarlo llegó                  que rápidamente se apagó
a aquel que aquí de amor hable o escriba.    buscando del problema la salida.

Quien es discreto, enmudecer estima,            Y la dama valiente se marchó
pues todo estilo vence, y dice luego:             sin dormir  planeando la huida

«Feliz de aquel que pudo verla viva».          mientras que el corazón del hombre paró

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